Nos ha preocupado siempre, pasado, presente y futuro, sobre la Felicidad. Soy feliz, la encontré, pero la cultivo, en mi caso siempre ha sido y residido en el
disfrute y en el valor de la importancia de las pequeñas cosas, como en la anterior publicación en la de vive como si fueras a vivir mañana, esto es también una máxima en mi pensamiento y práctica, y lo recomiendo a tod@s.
En realidad, estamos
obsesionados por ser felices, conseguir la felicidad, y ya la tenemos al alcance y diariamente. No existe, creo, la gran fórmula exacta, perfecta, eso es para los brebajes de algunas grandes marcas, que reservan su formula muy en secreto,,,,en mi caso es tan simple como disfrutar de lo más pequeño.
Estamos, como en todo, me atrevo a afirmar,
estigmatizados y sensibilizados, y obligados a un tipo de felicidad postiza, condicionados por el sistema en el que vivimos, y todos esos conceptos, no dejan de ser irreales, como hologramas, que nos redundan en una felicidad irreal.
Parece que si conseguimos los estereotipos marcados socialmente seremos más
felices, y ya podemos recolectar la colección que nos pretende el sistema:
tantas carreras, tantos idiomas, tantos hijos, tantos logros,,,,,,,, y nos lo creemos, incluso con ello
creemos que el éxito y la fama u otros valores fruto del
convencionalismo es la felicidad y vemos diariamente famosos y no tan famosos que creemos que
lo tienen todo y no tienen la capacidad de valorar lo más pequeño.
Zapatos y pasos sencillos que disfrutan de lo básico, son los grandes conquistadores del alma y causantes de nuestra felicidad.

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