Espacio de reflexión, inspiración y motivación

8/11/17

Muros y puentes

Hola pues deciros, que si me estabais echando de menos, ando por aquí escondida entre mis otros blogs, otros proyectos, mi yo y mi familia...aunque tambien tengo que admitiros que llevo días sin muchas ganas de escribir, porque ando un tono desconcertada, algo consternada y muy muy sin palabras... imagino como la gran mayoría, debido a estos momentos de nuestra actualidad. En definitiva estaba desconectada, se necesita desconectar para volver a conectar.

Bueno, os quiero explicar porque este post de muros y puentes, como ya sabéis ando por mi camino de baldosas amarillas, en la que cada día me encuentro maravillas, tan solo parando atención y observando las recojo y las colecciono en mí, pero también me encuentro desencuentros, por así decirlo y me topo con momentazos que por supuesto, y ya con los años he aprendido a diluirlos y como decimos comunmente a paaasarrrr:

En una de nuestars excursiones familiares, quisimos visitar la preciosa ciudad de Ávila, protegida por sus grandes murallas. Murallas que ser erguían como estructuras defensivas que protegían a la ciudad de ataques de otros pueblos, aunque también delimitaba el espacio salvaje del civilizado.

Murallas que tienen su importancia por ser el recinto amurallado medieval mejor conservado de España y estar declaradas como Patrimonio de la Humanidad.

Y allí estaba yo, ante tanta majestuosidad que me llevó no solo a disfrutar de su grandeza y su belleza, me permitió transportarme a otra época, pero también rememoré todas esas murallas que costaron tantas vidas, y a pensar sobre esos muros que dividieron a países y personas, y como no a reflexionar sobre esos muros internos que levantamos por protección hacia unas determinadas relaciones y puentes hacía otras.



                               
 

Cada día se levanta un nuevo día en el que caminamos por nuestras baldosas amarillas y se nos aparecen momentos y personas increíbles especiales y maravillosas, con las que entablamos especiales relaciones creando puentes, pero también e inevitablemente, existen otro tipo de relaciones que nos hacen reaccionar y crear muros, herramientas o mecanismos de protección.

Esas herramientas o mecanismos, que son por supuesto cuestionables, pero que son lícitos y suceptibles a usarse, ya que en realidad nos sirven para protegernos de distintas situaciones, dado que no tenemos habilidades instantáneas para de forma espontánea resolver situaciones con personas y entonces creamos muros y además diferentes según las personas con las que nos relacionamos. Marcamos límites porque son necesarios para sentirnos protegidos, y en cierto modo, nos permiten sobrevivir, y también vivir de forma más relajada para finalmente extender puentes con nosotros y con los demás.

La gran mayoría de nuestros muros, son creados por experiencias pasadas que nos han generado malestar y hemos ido cosechando situaciones enrarecidas, con un cierto grado de dolo que no estamos dispuestos a volver a pasar, y se pone en marcha la maquinaria de forma inconsciente, pero muy conscientes que lo aprendemos, lo interiorizamos y para próximas situaciones sin darnos cuenta salimos airosos. En otras ocasiones hacemos un trabajo interno, un ajuste consciente y laborioso por tratar de encontrar la mejor forma de sentir menos daño y agarrar seguridad y creer en nosotros para estar preparados, ese viaje interior. En otras ocasiones esos muros se crean instintivamente.

Practicamos esa creación, consciente, de muros porque son necesarios y nos ayudan, pero también nos perjudican, ya que nos alejan de mostrarnos y relacionarnos tal y como somos con los demás y con nosotros mismos y luego para poder franquearlos y eliminarlos, resultan difíciles batallas que librar internas, en mi caso hace años que opté por sumarme a la idea de crear recursos que me ayuden a crear puentes, más que muros infranqueables, pero tomar distancia por derecho, antes situaciones que no me aportaban.

Un libro que por medio de una moraleja, el caballero de la armadura oxidada, ejemplifica esta protección, muro y aislamiento de la que os hablo. El protagonista, llevaba su armadura para la guerra, y empezó a utilizarla en su vida cotidiana, con su familia, para comer, para su baño, abrazar, besar… pero con su armadura realmente dejó de sentir y ofrecer lo mejor de él, mostrarse como era,  y sentirse él. Se sentía protegido y por supuesto no sufría, no tenía miedo de nada, pero tampoco disfrutaba y vivía por miedo a sufrir.

No es malo sentir miedo siempre que no nos controle y que esos miedos  asuman nuestro poder interno. En realidad esos miedos nos ayudan a saber quién somos y lo que nos importa en la vida.

Que complicado es todo, o eso creemos y sentimos, cuando en realidad no nos permitimos ser, y creer en nostros, y no nos amarnos en todo nuestros 360 grados y es simple, se trata dejarnos llevar, fluir y encontrar el equilibrio. Ese famoso equilibrio que se precede en cada una de las constantes de nuestras vidas, que deberíamos de tener presente para crear puentes que nos permitan relaciones saludables.


La verdad es que conseguir superar esos muros autoimpuestos que nos limitan, genera mucha satisfacción, ya lo decía Sidarta Gautama, Budda: La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo, pero ojo, esa batalla que ganas sobre ti mismo, no significa necesariamente conseguir aquello que anhelas o deseas, creo que se trata de dominar tus sentimientos hacia esas cosas, de no dejar que ocupen toda tu vida, ni pasar de ellas puesto que para ti son importantes, en definitiva tu te lo guisas y te lo comes, nadie te roba nada, solo tu te quitas o te sumas.


Zapatos Rojos Mágicos constructores de puentes y a veces de muros protectores franqueables!

Estudiante de Psicología y Multiapasionada.

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