20/7/17

Reflexiones compartidas

Quiero compartir con vosotros a Merakifeel y con ella una gran reflexión:

https://merakifeel.blogspot.com.es/2017/07/amemos-y-que-pase-lo-que-tenga-que-pasar.html

Grandísima reflexión Meraki Efectivamente, Carpe Diem! Dejar fluir! Y ámate para saber amar y ser amado, verdad? Como bien dices Amemos! y que pase lo que tenga que pasar!!


Me permito reflexionar sobre el tema:

Estoy paralizado, solemos decir cuando sentimos “miedo”. El miedo nos paraliza, y no nos permite vivir, desarrollar todos nuestros sentidos en su máximo esplendor, evitando que disfrutemos o en contrapuesta suframos. Miedosos compulsivos del amor, ( me tengo que reir, perdón me rio de la frase Miedosos compulsivos del amor???? pues siiii) miedosos, incluso del amor propio, por experiencias pasadas, y atrapamos y afianzamos recursos como la impaciencia, la desconfianza, la precaución, por miedo... 

Esa precaución se resuelve en intentar controlar el amor,  a sus partes, a todo el proceso y desarrollo y desenlaces y  a qué nos lleva? Es más nos motiva a que surjan alguna preguntas: Será ese mi momento?¿me estaré precipitando? ¿estaré perdiendo mi libertad( qué libertad? la de la armadura de hierro que no te permite VIVIR?¿es esto lo que realmente quiero?.Dudas, y más dudas, que son más que formas de nuestras cicatrices. Quiero que todo vaya perfecto y que no se acabe. 

Ante esto qué hacemos, precaución? Noo noo! primero amor propio, y luego vivir no?, perdón, no puedes vivir sin amor propio, es indispensable. 

Dejémonos de trampas autoinfligidas y démonos tiempo para sanar, tiempo para observar, pero sobre todo tener, disfrutar y vivir con tiempo para accionar.

Paramos nuestro tiempo, nuestro caminar, cada vez que tenemos miedo, para qué? Para evitar el sufrimiento? Pero si también se evita disfrutar. Son procesos naturales no? Entonces que ocurre? Porque vivimos con precaución y con desenfreno y no con naturalidad??

Vivir no es estar paralizado, esperando y buscando sin sentido, vivir es fluir, con nuestra sabiduría personal, y nuestra infinita y magnánima capacidad y deseo de amar, porque a pesar de esas experiencias y cicatrices que deben servirnos para curtir esa de sabiduría personal, el amor como tal, tiene esa superioridad de volvernos a ofrecer amar, es así.

Aunque, porque no entender la vida con las teorías del Yin y el Yang, o como decía “Carl Gustav Fung: Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad( miedo), y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen con paciencia y ecuanimidad. 

En definitiva, vivir nuestros procesos naturales, y experimentar situaciones como el miedo a amar nos condicionan y determinan nuestra forma de vivir, creando desconfianza y quedándonos en la superficialidad de las personas, usar y ser usados como vanos instrumentos que nos abocan a supervivir nada más y nada menos que a fantasmas y que nos generan una falta de desconfianza en uno mismo perdiendo nuestras emociones y sentimientos, perdiendo el norte, perdiendo nuestra brújula interna.

Así que entregarse a ese miedo durante el tiempo que nos sea necesario, que no es entregarse al miedo, yo diría entregarse a cada momento y situación, para no ver al amor disfrazado de miedo y no tener que vivirlo con precaución, si no vivir las cosas como vienen de forma acorde a como somos cada uno, sin precaución pero tampoco con desenfreno, es decir, sí en su pleno esplendor de forma proactiva, pero ni precaución ni desenfreno, si deforma natural.

Carpe Diem! Dejar fluir! pero sobetodo amarse primero a uno mismo para saber amar a los demás, es fundamental.

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